Reflexión Semana 3 / LA INDUSTRIA 4.0

Los impactos producto de la globalización y la irrupción tecnológica sin precedentes, se constatan en la economía y la sociedad del siglo XXI, dinamizado e impulsado por la Industria 4.0 en magnitud y profundidad resultado de la integración del mundo físico, digital y biológico.

El internet de la cosas (IoT), la robótica, la computación cuántica, la inteligencia artificial, la impresión 3D y 4D, la biología sintética, el big data, la cadena de bloques, la realidad virtual y aumentada y un extenso etcétera, son algunos ejemplos concretos de un desarrollo exponencial que promueve la creación de innovadores modelos de producción, organización y gestión en la sociedad del saber.

La conectividad, flexibilidad, integración, inmediatez, virtualización y optimización de los procesos productivos están marcando el curso de una inédita manera de concebir el progreso de la humanidad, exigiendo retos de vanguardia en materia de talento humano, transformación digital, ciberseguridad e innovación disruptiva.

Las generaciones futuras deberán asumir y liderar novedosos roles en términos de reaprender y  aplicar una dimensión superior de la inteligencia humana, entendida aquella que proporciona respuestas a problemáticas globales, tales como: el cambio climático, el agotamiento de los alimentos en la faz de la tierra, la pobreza extrema, acceso al agua potable, los conflictos armados y la migración forzada; motivando la imaginación, reflexión, diseño y creación de modelos pensados en sistemas complejos que propicien y generen soluciones a cuestiones de alta connotación, incidencia, trascendencia y significación a escala  mundial.

Científicos y expertos de diversas nacionalidades están trabajando en laboratorios y centros de investigación, contribuyendo con ello al desarrollo de la ciencia y la tecnología, actividades evidenciadas en el logro de avances sustantivos, traducidos en estudios e investigaciones de fenómenos de variada naturaleza, en un planeta que experimenta cambios turbulentos y adicionalmente presenta situaciones extremadamente antagónicas en materia de salud, educación, acceso a los servicios básicos y bienes, etc., siendo esta la oportunidad histórica de aspirar y ciertamente, alcanzar una razonable utilización de los recursos -siempre escasos-, fundamentales para las poblaciones más vulnerables –países menos adelantados (PMA)-.

El Banco Mundial en su reciente informe, señala que aproximadamente cien millones de personas ingresarán a la condición de pobres (ingreso menor o igual US$ 1,9/día) en el curso del año 2020 por efectos de la pandemia -COVID-19-. 

Los líderes mundiales tienen la excusa para cambiar el curso de los acontecimientos e inyectar flujos de dinero de manera incremental a la investigación, el desarrollo y la innovación (I+D+i) con la norte de contribuir al crecimiento sostenido y sustentable en pos de un objetivo mayor, el cual es mitigar los riesgos de diversas índoles para lograr una vida saludable, alejada de las enfermedades y los conflictos bélicos que perturban la armonía global.

Los centros de investigación, las universidades, las empresas y las instituciones públicas pueden y deben promover de manera mancomunada el establecimiento de alianzas estratégicas para desplazar la frontera conocimiento y avanzar hacia estadios aún desconocidos que faciliten las condiciones en torno a un tránsito más expedito, próspero y sostenible, tal como lo postula explícitamente la ONU en los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) al año 2030. 

Resulta altamente imperativo tener una visión HPRS, es decir, holística, resiliente, prospectiva y sostenible que nos invite a tener una aspiración ganadora -estrategia ágil-, siendo el cambio cultural, la adaptabilidad, visión integral, el conocimiento, la innovación, el emprendimiento y la existencia  de recursos en cantidad y calidad, piezas claves en la edificación de futuros deseables, preparándonos en el mediano plazo a la antesala de lo que será el ingreso a la quinta revolución industrial (Industria 5.0), el comienzo de un porvenir inimaginable -en la actualidad-, sin embargo, deberemos estar convencidos que será muy próspero para el desarrollo humano desde toda perspectiva.

 

1 Schwab K., (2019), La cuarta revolución industrial.
2 Banco Mundial, (2020), “La pobreza y prosperidad compartida 2020: Un cambio de suerte”. 
3  Oportus P., (2020), “Tendencias globales y la minería del futuro”, CEM USACH.

 

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