REFLEXIÓN SEMANAL 4 / CAMBIO CLIMÁTICO y VISIÓN PROSPECTIVA

La sociedad global es actor y testigo de las diversas problemáticas que la afectan. Estas no han sido casuales, muy por el contrario, las intervenciones humanas se han traducido en experiencias nunca antes vistas, siendo el antropoceno -el ser humano como principal responsable del cambio climático-; cuyas acciones nocivas acontecen de manera sistemática en el tiempo y el espacio, pavimentando una trayectoria con rapidez acelerada hacia un futuro que estará caracterizado por la súper-complejidad, la incertidumbre extrema, la máxima volatilidad de los mercados, la multiplicación de los riesgos de diversa índole y los cambios exponenciales en escenarios no deseados. Todo lo anterior, ocurrirá si es que no hacemos nada, es decir, si permanecemos en la zona de confort.

Lo anteriormente señalado es posible de constatar según el grado de incidencia e implicancia en a) La dimensión sanitaria: gatillada en la pandemia COVID-19,  b) la dimensión humana: el aumento de la población, la migración forzada, los conflictos bélicos, la injusticia social, la discriminación en todas sus manifestaciones y el ejercicio de las actividades ilícitas, d) la dimensión ambiental: caracterizada por el cambio climático fundamentalmente.

Las actividades humanas de los últimos 200 años han generado una presión al planeta sin precedentes, que ha acelerado la generación de los gases de efecto invernadero a la atmósfera, lo que se traduce ciertamente en el calentamiento global.

Desde la perspectiva del desarrollo sostenible, las causas que ocasionan el calentamiento global tales como los gases de efecto invernadero, el aumento sostenido de la población humana, la destrucción paulatina y sistemática de los ecosistemas terrestres y marinos, nos motiva a formularnos una auténtica reflexión sobre las verdaderas consecuencias del cambio climático, lo cual se evidencia en la extinción de especies de flora y fauna, la alteración de los ecosistemas, el derretimiento de los glaciares, los fenómenos meteorológicos extremos, la acidificación de los océanos, las migraciones humanas, los altos precios de los alimentos, la propagación de las enfermedades por aguas contaminadas o inexistencia de estas, la hambruna, y en muchos casos la muerte.

El análisis que formula el autor, está basado en la construcción de una visión prospectiva cuyos ejes centrales son:

  • Economía y PMA: Los países menos adelantados (PMA) deberían tener tratos especiales y preferenciales  en materia económica-financiera, es decir, la condonación de su deuda.
  • Rol del estado: Los estados deben idear, diseñar e implementar políticas públicas especialmente focalizadas en el tratamiento de los riesgos, así como también provisionar recursos necesarios en cantidad y calidad  para mitigar, reducir y/o eliminar peligros de diversa naturaleza, aplicando para ello la inteligencia artificial, el análisis de datos y modelos matemáticos, además de las metodologías ágiles que faciliten la resolución de tales cuestiones de manera rápida, expedita y segura.

Adicionalmente, los estados están llamados a ser más eficientes, efectivos y eficaces en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) al año 2030, así como también, el cumplimiento del Acuerdo de Paris entre otros desafíos ineludibles y destacables.

  • Visión cuadripartita: Las organizaciones públicas, privadas, los organismos internacionales y la universidades debieran asumir y liderar el compromiso de provisionar e inyectar recursos en cantidad y calidad para generar I+D+i del más alto nivel, permitiéndoles a los centros de investigación producir nuevos conocimientos, contribuyendo al desarrollo de la ciencia y la tecnología (C+T) y ciertamente brindando soluciones inteligentes.
  • Educación: A escala mundial, es necesario incorporar nuevos y novedosos contenidos académicos en los procesos de enseñanza-aprendizaje a la educación preescolar, primaria, secundaria y superior con el objetivo de educar, formar, concientizar y motivar a las personas en ser proclives al cuidado del planeta, entendido ello en el más amplio sentido de la palabra.
  • Consumo: Es imperativo imaginar soluciones audaces en lo vinculado al consumo, dadas  las presiones que el hombre induce a los recursos agua, energía y alimentos. Las conductas desarrolladas por el ser humano desde la primera revolución industrial a la fecha no han hecho más que incrementar el deterioro acelerado sobre la faz de la tierra. Esto amerita llevar a cabo estudios e investigaciones con alto grado de acuciosidad en términos de “crear soluciones” y no necesariamente quedar detenidos en los problemas.
  • Innovación: La reducción de la basura, es una materia que requiere ser estudiada en profundidad y con ópticas de análisis distintas a las tradicionalmente aceptadas, utilizando nuevas formas de reducir (clave), reutilizar y reciclar. Sin embargo, es conveniente reflexionar que llegará el momento en que tendremos que trasladar los desechos a lugares seguros y alejados de la tierra, por ejemplo el espacio estelar.
  • Producción: Los actuales modelos de producción, han agravado y alterado el equilibrio sistémico ambiental, generando con ello el agotamiento paulatino de los recursos naturales (sobreexplotación), con la consecuente alteración de los ecosistemas. Esto ocurre de manera progresiva e insospechada y merece ser corregido.

Es requerido llevar a cabo múltiples estudios, investigaciones, proyectos y programas de variado  alcance e impacto para abordar y resolver los problemas del devenir. Sin embargo, lo sustantivo está en el compromiso ético y político de los gobiernos, los líderes mundiales y los(as) ciudadanos(as) para explorar innovadoras fórmulas que promuevan la paz, erradiquen el hambre y la pobreza, cuiden la naturaleza, reeducando a los(as) ciudadanos(as) sin distinción alguna y disponer de efectivas herramientas y sistemas que nos permitan anticipar eventos portadores de futuros, empleando la prospectiva, disciplina que tiene por objetivo la construcción de futuros. 

Es estratégico mejorar el desarrollo humano y la calidad de vida de las personas a escala global.

1 Zalasiewicz, Jan; et al. (February 2008). «Are we now living in the Anthropocene?». GSA Today 18 (2): 4-8.
2 Oportus, Patricio (2019), “Tendencias globales y la minería del futuro”, SIMIN, recuperado de www.consultoriasoportus.cl

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